20 feb. 2016

Y el péndulo sigue


Día triste para la literatura. Según publica el periódico Corriere della Sera, el escritor Umberto Eco ha fallecido.
El autor de obras como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault ha muerto a los 84 años de edad en su residencia, según ha informado la familia del escritor y filósofo italiano al periódico Repubblica. Eco nació en Alessandria (Italia) en 1932 y se doctoró en filosofía y letras dos décadas después en la Universidad de Turín.
Además de su trabajo como académico, especializándose en el ámbito de la semiótica, Umberto Eco era un referente en la historia de la literatura. En 1980 saltó a la fama por el libro El nombre de la rosa, ambientado en un monasterio del siglo XIV, que fue llevado al cine por Jean-Jacques Annaud seis años más tarde. Otras novelas como El péndulo de Foucault (1988) y Baudolino (2000) o ensayos como Apocalípticos e integrados (1965) forman parte del legado de Umberto Eco. El escritor, premiado con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2000, se quedó a las puertas del Nobel en varias ocasiones.

La risa descrita, proscrita...



5 nov. 2015

Sacar un tiempo para escribir, es dar importancia.

Me he adelantado, no sé si será de su agrado que se publique para hacerlo llegar ...
pero ,,,touché



Sacar un tiempo para escribir, es dar importancia.

9 jul. 2015

YING Y YANG, UN CUENTO CHINO


Ying, -sí con ‘g’-, era chino de nacimiento, concretamente de la dinastía Ping, ricos mercaderes de muchas generaciones atrás. Yang, en cambio, era de la dinastía Pong, clase media-baja desde tiem­pos ancestrales. Pues bien, Ying y Yang se conocieron en un cursillo acelerado de equilibrio mental que daba el maestro de zen José Francisco Giner. Tras acabar algunas veces uno sobre otro en el tatami de entrena­miento, ambos se percataron de que encajaban perfectamente. Cayeran como cayeran siempre acababan unidos como si fueran uno solo. Tan bien encajaban que, encaje a encaje, acabaron enamorándose como jóvenes chinos que eran, y como tales se juraron amor eterno y todas esas tonterías que se juran los enamorados, y más si son chinos. Pero claro, no todo puede ser tan sencillo como llegar, quererse y ya está, y menos en un cuento chino.
Pues bien, resulta que las familias Ping y Pong se odiaban a muerte desde que un antepasado de los Ping, concretamente Tong-O, le ganara haciendo trampas a un antepasado de los Pong -Ta Pong-, en la final de un torneo comarcal de ping pong. (Que lío…!)
Tanto los padres de Ying como las madres de Yang, totalmente dese­quilibrados por el odio, se negaron en romboide a la relación anti natura de las dinastías Ping y Pong.
Ying y Yang estaban condenados al desencuentro por culpa de sus orgullosos progenitores. Pero a pesar de todo Ying y Yang se las apañaban para encontrarse, con la complicidad de la noche, a orillas del río Gong. Allí, bajo la atenta mirada de la luna Ming -la luna china-, encaja­ban sus cuerpos a la perfección hasta conseguir el Tao.

-As Tao bien, eh?
Le decía Yang a Ying, cuando por fin lograban separarse.
-As Tao de puta madre.
Contestaba Ying a Yang, mientras encendía un cigarrillo de arroz.

Pero su felicidad pronto se tornaría en tragedia, pues la luna Ming, celosa del amor de Yang, acabó por contarle al padre de Ying lo que su hijo hacía con Yang a orillas del Gong.
El airado padre de Ying montó en cólera al conocer la naturaleza de estos encuentros, y al pobre hombre no se le ocurrió otra cosa que cor­tarle el cuello a su hijo Ying, ofreciendo la cabeza de este como sacri­ficio a la luna Ming.
De pronto las margaritas dejaron de crecer en el jardín de Yang, y los nardos, otrora frescos y olorosos, se pudrieron, y empezaron a dar asco. Yang arranco todas las flores de su jardín llorando amargamente sin saber porqué. Algo había desaparecido en su mundo, había perdido el equilibrio que le daba la felicidad. Yang pensó lo peor..., y acertó.
Cuando su padre le comunicó la buena nueva (alegrándose el muy menda por ello), Yang agachó la cabeza, se fue a su habitación, se puso las botas de montaña, cogió su mochila y subió a lo más alto del monte Zong (2.860 metros). Una vez allí arriba, Yang imploró a Ming por su amado Ying. La luna Ming se sintió culpable ante la mirada de Yang, y se dio la vuelta, dejando a la vista de Yang su lado oculto.
Yang tomó impulso y saltó, dejándose caer por la parte de atrás del monte Zong -que da a un acantilado rocoso peligrosísimo-.

El mar acogió su cuerpo y lo arrastró aguas adentro. Y por eso, cuando la luna llena se refleja en el mar -según cuenta la leyenda-, es que Ying y Yang están de nuevo juntos; y la marea sube, y las tortugas vienen a desovar a las playas, y si se descuidan vienen los cangrejos y los pájaros y se comen los huevos.
Fing, sí, con ‘g’.

29 jun. 2015

EL MAGO MANBROKERS


Bacilio Manbrokers nació el 3 de marzo del año sin gracia de 1243, en el seno de una familia numerosa de humoristas en paro. Su padre, José Antonio Manbrokers, fue por un tiempo bufón en la corte del Rey Arturo, mientras que su madre estuvo al servicio de Juana la Loca, hasta que esta recobró el juicio. Cuando su padre llevaba algún tiempo en el paro, las gentes del lugar empezaron a llamarle "El mago"; porque no sabían cómo se las arreglaba para sacar adelante a su familia con el subsidio de desempleo. 



A raíz del apodo paterno, Emilio empezó a interesarse por las artes ocultas, y así fue como entró en contacto con uno de los magos más reconocidos por la historia: "El mago de Oz", con el que aprendió gran­des secretos durante los 20 años que estuvo bajo su tutela.
Contaba ya casi la cuarentena, cuando decidió abandonar el domici­lio familiar para irse a vivir con la bruja de la vecina del 5°, la que lo sumergió de lleno en la magia negra y en el culto al diablo... que todos llevamos dentro.
 
A los 20 años de relaciones festivo-carnales, Emilio
enviudó por encan­tamiento. Sin hijos, sin amigos,y
perseguido por la Santa Inquisición (Agencia Tributaria
hoy día), decidió abandonar la ciudad que le vio nacer
para vagar por un mundo desconocido que le vería
morir.

Veinte años más estuvo en constante peregrinación, acumulando cien­cia, sabiduría y deudas; llegando a convertirse en el mago más podero­so y endeudado que ningún ser jamás haya conocido. Era tal su poder que llego a ser comparado con un concejal de ayuntamiento a tiempo parcial con plena remuneración.
En los últimos 20 años de su vida, y hasta el día de su muerte, ya centenario, se dedicó a estudiar, clasificar y poner en orden toda su sapiencia, que recopiló en 10 tomos de 678 páginas cada uno, escritos a doble cara con más de 1.200 ilustraciones a carboncillo y otras tan­tas a lapicero. Se trata de una edición rustica en cartón y piel de becerro con títulos y subtítulos en oro grabados en bajo-relieve.

Asimismo consta también de 12 videos con las practicas originales del propio Manbrokers. Un lote que no puede dejar pasar, máxime tenien­do en cuenta que saldrá a la venta por la módica cantidad de 100 mone­das de oro (2.500 euros).

Otro producto de la editorial: Herederos de Manbrokers Endeudados, S.A.

(...y la pìpa del mago)


CORRESPONDENCIA DE ULTRAMAR

El 7 de mayo de 1832, Roynn, a bordo de un buque de gue­rra, el Thunderbird66  de Su Majestad la Queen Beeteasaver I, partió del puerto de Nueva Gales del Sur para surcar los mares de medio mundo en busca de Mercury -su pareja- y de Fredi, su mejor amigo que, según decía, habían sido raptados por piratas bereberes. Ocho años más tarde, en una isla desconocida, allá por la Polinesia, el brujo de una tribu --que a la vez hacia de cartero- entregó a Roynn unas cartas junto a unos huesos roídos- que iban dirigidas a él, pero que por causas ajenas a Correos no habían podido enviarle a tiempo. Roynn puso una queja en la oficina, pero no consiguió nada. Después de leer las cartas, las guardó en lo más hondo de un cofre, cofre que cerró con llave, llave que tiró al mar, mar que se tragó su barco, su cofre y sus cartas.

Hace unos años, el hijo del comandante Custom, descubrió el lugar exacto del naufragio y, de entre sus tesoros, rescató el cofre. Cofre que se ha subastado recientemente junto con las cartas. Cartas que revelan la feliz y tormentosa historia de Mercury y Fredi, y que a continuación reproducimos, con el permiso de sus deudos.








Ainsss tanto esfuerzo para morir en un hervor...


23 jun. 2015

EXPERIENCIA DE VUELO



Esta experiencia deberá ejecutarse, como se dice, en las horas de los planetas, cerca del solsticio de verano, después de las doce de la noche. Antes de iniciar el trabajo, y una vez que todo se tenga preparado, se dirá la siguiente invocación:


«Atha, Milech, Assermaloch, Baarel, Emod, Egen, Gemos. A todos vosotros, espíritus invisibles, que recorréis sin cesar el firmamento y todo lo creado, quiero invocar en esta hora para que me adornéis, si me halláis suficientemente digno, de vuestras alas poderosas a fin de que pueda conocer la fuerza y eficacia de este experimento. También acudo a vosotros, Loh, magnánimos, Eloy, Zenath y Adonay! suplicándoos reverentemente me dotéis de la virtud necesaria para que pueda perfeccionar esta obra que deseo ejecutar y llevar a buen término».

Después de dichas estas palabras, se tomará la espada con la mano izquierda, presentándola sucesivamente a los cuatro puntos cardinales, o sea al Oriente, Poniente, Mediodía y Norte, y se dirá a la vez:

« Ya es llegada la hora de que este experimento se termine nada hay que me ligue a la tierra; sólo me falta que vosotros, espíritus invocados en este supremo instante, me adornéis de las alas impalpables y potentes para poder navegar a vuestro lado, Jot, Jot, Jot, ordena a los espíritus que cumplan mi deseo».


Extenderás las manos al aire, cerrarás los ojos, concentrando todo tu espíritu en el vuelo que en breve podrás notar perfectamente que estas volando. Durante el viaje cuidarás de no abrir los ojos, pues si olvidaras ese detalle caerías irremisiblemente desde la altura, donde estuvieres, seguramente sería el último instante de tu vida. Cuando quieras que termine esta experiencia dirás:

«Cese ya mi viaje y reposen mis pies de nuevo en el mismo punto de donde he salido».

Al  momento notarás que ya te encuentras en tierra,
 pudiendo entonces abrir los ojos sin cuidado ninguno.


Para este experimento es conveniente prepararse un vaso grande de vino, en el cual se echará una copa de licor y se beberá en tres veces, en los intermedios de las invocaciones. Si la concentración de espíritu se hace con gran fuerza de voluntad, notareis cosas maravillosas; pero si no se concentra bien, será difícil que llegue a feliz término la experiencia.