8 jul 2014

LUTO

Me gusta el negro. Nunca lo he usado por obligación, ni en los tiempos pasados de los lutos. Ni yo, ni nadie de mi familia cercana a la que he conocido.

Mi abuela paterna, que se murió en los años cincuenta, dejó escrita una nota pidiendo a su familia que no se pusiese luto por ella. Algo extraño en aquellos años...

Pero esto no es exacto...Esa nota, escrita a mano decía: "pido que no se ponga luto por mi". Esa palabra, "pido", estaba tachada y en su lugar otra que decía..."exijo".

Sus hijos tuvieron unos momentos de duda, el "que dirán" y esas cosas, pero cumplieron los deseos de su madre.

Quizá los jóvenes no entiendan muy bien de que estoy hablando, hay que retroceder a los años cincuenta para comprenderlo.

Mi abuela fue una gran y muy especial mujer, además de adelantada al tiempo que le tocó vivir. Pero una cosa hizo mal, morirse la tarde de Nochebuena de un infarto fulminante, con la cena preparada para sus hijos y nietos. ¡Que faena nos hiciste, abuela! Era muy niña, pero aún lo recuerdo...



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