4 may 2014

DÍA RÍO.......QUE MAS TE DA, DIJERON LAS FLORES.



12 de agosto 1986.
Hoy por primera vez me han dejado que me pase la raya de los ojos, he escogido el  lápiz negro, resalta el azul de mis pupilas, también me he puesto brillo en los labios y zapatos con un poco de tacón. Estoy feliz, parezco mayor, como si tuviese dieciocho, se fijará en mí, seguro, se dará cuenta de que existo, me mirará y yo haré como que no lo veo. Hoy por fin conocerá mi nombre y me rozará con su mejilla al besarme cuando nos presenten…. Nuestro primer  beso.
Ya estoy preparada, han venido a recogerme las amigas, siento cosquillas en mi tripa, estoy nerviosa…Me esperan.
Hasta luego, mi diario.
 
21 de diciembre 1989.
Que fría está la noche, espero que no le haya tocado guardia, como impresiona verlo con la cabeza despojada de sus dorados rizos, aunque… sigue siendo tan bello.
Mañana tengo examen de estadística, no consigo concentrarme. Acabo de mirar el reloj. ¡Las tres de la madrugada!...Que calor hace, de repente, necesito quitarme el pijama, que agradable el roce con la frescura de las sábanas…. Te presiento.
Hasta dentro de unas horas, mi diario.
 
27 de mayo 1993.
Todo preparado, por fin, mañana será el día, necesito que todo salga bien, he puesto cuerpo y alma en cada cosa. Me siento tan especial. ¿Qué pensará? No me importa, esta noche solo quiero saber que ahí fuera hay un cielo colmado de estrellas, y me mira solo a mí, necesito verlo. ¡Una estrella fugaz!....Pido un deseo.
Tengo que colocar bien el velo, sino mañana se verá arrugado y quiero estar preciosa, ahora si, necesito descansar… llegó mi hora.
Hasta dentro de no sé cuando, mi diario.
 
 
14 de septiembre 2003.
Que cansada, tengo que airear el piso y ni fuerzas para abrir las ventanas me quedan, aquí estoy, necesito conversar, no he parado de hablar en todo el día y me agota tanto.
Todavía se desboca mi corazón esperando que me bese y como me ruborizo cuando pienso que me habla con los ojos y es que fue siempre tan canalla, a saber que decía….intuía.
Cuantas veces lo llamé, el a mi ninguna, nunca quiso saber mi nombre, jamás se perdió en mis ojos, ni fue Marco Polo en mi piel, cuanto te he echado de menos todos estos años, esperé, desesperé, no me buscaste….Pasado.
Se me echa el tiempo encima, tengo que abrir el balcón….
Se agotó, última página, adiós mi diario.

Se me pide que haga un alimón del anterior escrito, en verdad, lo tengo pendiente hace varios días. Veamos.
Es un diario que tiene cuatro momentos:

1 - La chica de 16 años que se pinta, pone zapatos de tacón y sale a conocer al chico de sus sueños, con ilusión.

2 - 3 años después piensa en el chico, que estará haciendo la mili.

3 - 4 años mas tarde, se va a casar, pero con otro, y se casa.

4 - 10 años, mas y hastío de la vida que lleva, sigue pensando en el amor que nunca conoció.

Una vez visto, miro hacia otro lado, hacia mí misma, hacia dentro y pienso, siento, y, me digo "y que más da todo".
Si lo hubiese conocido, ahora estaría gordo, calvo, sin dientes y con la picha floja, bebería y no la haría ni caso. O no, igual habían sido felices.
Aún, en este segundo caso, da igual, pasados unos años, uno, u otro o los dos, muertos. Y pasados mas años todos muertos.
Es todo tan efímero, tan corto, que, todo da igual.
Parece, a los 18 que hay mucho recorrido. Sí, somos así de ilusos.
Llegas a los setenta, eso con mucha suerte, y parece que los 18 fueron ayer.
Ya se ha acabado la película y no te has acabado las palomitas.
Eso con suerte, si no te ha abandonado ningún compañero de travesía. Si tú mismo llegas a puerto lejano.
A partir de los 50 hay que andar esquivando las bombas que te bordean: Cáncer, Tumor, Ictus, Derrame, Infarto, and etc.
Créanme, avezados lectores, lean las necrológicas y  hagan una estadística, fliparán.

Nada más, sólo quería advertirles.
Bien es verdad que algún descerebrado, piensa es feliz, sí, puede, sus cortas miras es lo que le muestran, pero, sólo hay que llegar a la próxima curva del río de la vida y te sale la anaconda.
Por ello, seamos buena gente, y tengamos solidaridad con los demás para sobrellevar la imparable corriente de este río que corre raudo y veloz hacia el mar, es lo único que nos puede compensar.
Rápidos, cascadas, cataratas, corrientes, hasta alcanzar el delta, suave, arenoso, tranquilo y la mar. Cenizas a la mar.
Ya lo dijo el poeta, "Nuestra vida los ríos que van  dar a la mar que es el morir" (o similar).

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