14 may 2014

ÉRASE UNA VEZ UN NOTA QUE NO ERA DISCORDANTE


-Y eso puede ser?
-Si, te cuento:
Hubo un tiempo no se sabe porqué, quedó más mudo que de costumbre, vamos, que ni un suspiro se le escapaba y durante esos meses todas las tardes le dio por salir a pasear con un megáfono de la mano, hasta que un día la vecina pudo observar desde la ventana de en frente como rompía su silencio a ritmo de Sabina. Tatareaba la de… “Yo no quiero un amor civilizado”, mientras dejaba en el cesto de la ropa sucia un calzoncillo lleno de palominos para que alguien lo echara a la lavadora..
Era ateo y un incondicional de los velatorios, no se perdía uno, nunca reía, pero curiosamente cuando llegaba al tanatorio, las carcajadas clamaban al cielo, y claro, con semejante panorama un día pasó lo que tenía que pasar, que al difunto se le agotó su infinita paciencia, se levantó y lo infló a hostias,
-¿Cómo puede ser eso?
-Pues como te lo estoy contando, una tras otra, a mano llena.
-¿Y qué hizo?...Seguro que salió despavorido.
-No, se hizo budista.
Un día, salió a pasear por los alrededores del pueblo, era temporada de níscalos y al ir a coger uno, notó como algo lo enganchaba por detrás, tres días con sus respectivas noches bajo cero, quieto, paralizado por el miedo, aterrorizado sin atreverse a mirar quien lo retenía, y cuando ya se encontraba casi apunto de la hipotermia, un vecino que pasaba por allí escuchó el castañeo de dientes y lo desenganchó de la rama que lo sujetaba, era un arbusto protegido, un ejemplar único en su especie, el arbusto digo.
A la mañana siguiente se levantó motosierra en manó, lo cortó de un solo tajo y se lo llevó a su casa a vivir con él.

-¡Esto es el colmo!
-No, le dijeron que de Estocolmo.
-¿El arbusto?
-No, el síndrome.
-Y a él ¿Qué le pasó?
-Nada, se largo siete años al Tibet y regresó convertido en testigo de Gehová.
Otra vez fue al médico porque se le puso el testículo izquierdo bastantes más gordo que el derecho, es que era un hombre de grandes protuberancias. Le dijeron que no tenía importancia que seguramente se habría rozado, que comprase un tubo de pomada antiinflamatoria y se la aplicase tres veces al día. Al mes fue a revisión, que susto se llevó el médico cuando lo vio entrar con el testículo arrastrando y pelao.
-¿El testículo?
-No, el cepillo de dientes.
-¡Que fuerte!
-Si, para fortalecer las encías era.
-¿Qué le dijo el médico?
-Que había que cortar.
-¿El testículo?
-No, la adicción a los antiinflamatorios.
En la clínica de desintoxicación, cuando ya se encontraba un poco mejor, decidieron llevarlo una mañana a visitar el zoológico y cuando llegaron a la jaula de los gorilas no se le ocurrió otra cosa que meterse dentro.
-Seguro que había tomado algo.
-No, no había ni desayunado y le apeteció un plátano.
-¿Y cómo lo sacaron de allí?
-Con un empacho que le tuvieron que hacer tres lavados de estómago.
-¿Y los gorilas?
-Cagándose todavía en el hijo puta que los dejo sin comer.
-Pues que quieres que te diga, a mí, si me parece un nota discordante.
-Espera a oír lo último.
Hace poco comenzó a sentirse algo indispuesto, mareos, nauseas, somnolencia, las mamas inflamadas…
-Nooo…
-Si, se hizo el test y dio positivo, está embarazado de gemelos y a punto de parir.
-Pero eso ¿Cómo puede ser?
-Lo han investigado científicos de todo el mundo y no han encontrado nada, lo único que hizo hace nueve meses, fue abrirse una cuenta Twitter.
-¿Y él qué dice?
-Nada, se ha comprado nueve petos premamá y no sale del ToySrus.
-¡QUE NOTA!
-Si, pero no discordante.
-¡Explícame esto ya de una vez!
-Pues que él nunca estaba en desacuerdo con nada, simplemente se dejaba llevar por la corriente, aunque esta arrastrara…aguas turbulentas.
-Ahora lo entiendo todo…Te dejo, voy a cerrar mi cuenta Twitter.
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